Las princesas ya no necesitan de príncipes para creer en el amor verdadero, y viceversa

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Por Duneino junio 28, 2017  más artículos

 

Yo creo que si todos abriéramos los ojos, nos daríamos cuenta del verdadero existir. Cambiaríamos ese lenguaje tan limitado en el que nos aferramos. Me gusta pensar que soy todo y que tengo el mundo a mis pies y que, a la vez, no soy nada, por lo que debo de luchar por lo que quiero. Hoy soy esto y mañana seré aquello, quién sabe. Porque nunca se sabe con quién iremos cogidos de la mano para recorrer el mundo.

Si soy sincera, hoy no sé qué soy y eso es excelente. No hay nada de malo en el no saber, o el esperar, o incluso el haberlo sabido desde siempre. Puedo ser codiciosa, pero no pienso ser una cosa y mucho menos que me guste algo que me han dictaminado querer. No pienso ser lo que siempre esperaron que fuera o aspirara. No quiero actuar de la manera que ellos quieren que actúe. No quiero amar a quien les puede parecer correcto que yo ame. No pienso seguir el camino que ellos me marcaron.

Nací para ser libre, romper las barreras y ser yo, sin miedo. Sin miedo a nada ni nadie. Porque pienso volar muy alto, ser dueña de mis propias desiciones y acciones. Querer a quien yo quiera independientemente del sexo, etnia o religión. Porque más grande que yo, la Tierra y la estoy pisando.

Apoyar la homosexualidad no te conviere en homosexual. Te convierte en una persona sensata con una mente abierta que sabe que todos tenemos el mismo derecho de amar, porque no hay heteros, homosexuales, bisexuales, solo personas que se enamoran de personas. Y es que, ni la sociedad, ni la religion, ni el estado me dirán cómo y a quién amar.

Eso solo lo decido yo. Y me pregunto, ¿por qué un niño gay o una niña lesbiana tienen que armarse de muchísimo valor para decirles a sus familias que son homosexuales? ¿A caso un heterosexual le dice a su familia que es hetero? No, ¿verdadad? Jamás entenderé a la gente que piensa que tener un hijo gay significa que ha fracasado como padre. Pero la sociedad aún prefiere ver a dos hombres con pistolas que cogidos de la mano.

Es triste que se necesite un día para reivindicar los derechos que todos deberíamos poseer.

Todos los días deberían ser 28 de junio, Día del Orgullo Mundial, de todos y todas, sin excepciones. Es muy triste que, en pleno siglo XXI, sigamos siendo una sociedad llena de prejuicios y que la religión sea la excusa para todo. Para los religiosos: Dios ama a las personas que son felices. Para los homófobos: ser homófobo no te hace mejor persona, te hace ser más imbécil.

 

Avanza, vive, evoluciona y deja vivir. Las princesas ya no necesitan de príncipes para creer en el amor verdadero, y viceversa.

 

 

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Foto de portada: imgur.com