Ámate de principio a fin

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Por Irene Pardo agosto 19, 2017  más artículos

 

¿Te suenan de algo estas frases? "¡Qué delgada estás! ¿Es que no comes?" "Deja de comer tanto, que cada vez estás más gorda" "¿Cómo estás tan delgada? ¿Es que estás enferma?"

Dicen que las palabras hacen más daño que las manos, que solo hacen falta varias palabras bien elegidas para que tu día se derrumbe o, peor aún, para que tu vida se derrumbe, pues ese tipo de frases pueden llegar a marcar de por vida. La cantidad de comentarios despectivos que una persona puede llegar a escuchar hacia su cuerpo a lo largo de su vida es increíble y lo más curioso es que estos comentarios empiezan desde que somos niñas. Un gran ejemplo de ello lo tenemos muy cerca de nosotras y nosotros, en los colegios, centros educativos donde l@s niñ@s adquieren gran parte de su educación, una educación básica y general cuyo objetivo es darles una base que después ell@s mism@s se encargarán de complementarla y mejorarla; una base y una educación en la que deberían hacer mucho más hincapié en el respeto y la tolerancia.

 

El hecho de que sea en el colegio el lugar donde se tiene el primer contacto con este tipo de comentarios es algo bastante deprimente. Es cierto que la vida para la gran mayoría es dura y una constante lucha, al igual que es cierto que muchas de esas batallas por superar te ayudan a ser fuerte y a enfrentarte a las adversidades pero, ¿qué hay de es@s niñ@s que son víctimas de esos comportamientos a tal grado, que ese nivel de lucha les viene demasiado grande en esos momentos y acaban de la peor forma posible?  

Es agotador y extremadamente doloroso cuando tienes 6 años y tu niñez te dice que quieres tener amig@s, que te quieres sentir querida, integrada, que quieres estar con l@s demás, una actitud común teniendo en cuenta que una vida social buena te ayuda a crear grandes vínculos, especialmente en niñ@s pero, a pesar de todos tus esfuerzos por integrarte y sentirte una más, te lo devuelven justo al contrario, con rechazos y burlas hacia tu persona y, en los peores casos, incluso amenazas y agresiones físicas. Todo esto por ser diferente a ell@s, todo porque te ven débil y creen que así serán mejores; les ayuda a subirse el ego, lo que en esos momentos no saben es que los roles reales son todo lo contrario; los más débiles van a por los más fuertes, pero es algo que se definirá años más tarde.

Acaba siendo infernal cuando empiezas la etapa en la que tu cuerpo comienza a cambiar, cuando pasas de ser una niña a una persona adulta, una de las peores etapas para sufrir estos rechazos hacia ti porque es cuando tienes que empezar a aceptar tu nuevo cuerpo, es cuando empiezas a tener ideales de cómo quieres que sea tu cuerpo después de esa transformación y es ahí cuando más sufres. La gente que te rodea, y durante un tiempo tú también, apostáis y soñáis por los estereotipos impuestos por la sociedad, por los cuerpos que puedes ver con tanta facilidad en la tele, revistas y ahora también en redes sociales; estereotipos que no son nada fáciles de alcanzar y acaban siendo uno de los principales motivos por los que la gente normal se siente tan mal con su cuerpo; pero, ¡ojo!, que esos cuerpos no sean fáciles de conseguir no quiere decir que haya gente que por su metabolismo lo consiga más fácilmente sin casi esfuerzo.

Cuando te encuentras en ese odioso camino, tu vida se acaba convirtiendo en un constante odio por tu cuerpo. Si tu metabolismo no te deja engordar fácilmente ya te tachan de delgada; si tu metabolismo no te deja adelgazar con facilidad te tachan de gorda; digamos que, por un motivo u otro, los comentarios siempre aparecen. Llegas a un punto que dichos comentarios te afectan de tal forma que te ves incapaz de estar tranquila con tu cuerpo, te ves incapaz de ponerte ropa corta en verano; la playa o piscina son un quebradero de cabeza y te empeñas en llevar un bañador que te cubra lo máximo posible, porque te absorbe solo el pensar que la gente de tu alrededor te va a mirar con caras de asco y risas burlonas.

Es un momento por el que ya has pasado demasiadas veces, solo recordar las caras que te reciben al verte con bañador o bikini se te quedaron grabadas a fuego en tus recuerdos, te quemaron por dentro; desde entonces, los veranos se te hacen interminables y el odio hacia tu cuerpo fue en aumento. Desgraciadamente, esto en muchos casos se traduce en problemas alimenticios, solo por la idea de querer cambiar tu cuerpo forzándolo para ser aceptada.

Es bastante complicado encontrar a alguien que se encuentre totalmente a gusto con su cuerpo, que no se encuentre defectos cada día. Todo son estereotipos sobre el cuerpo que solo consiguen que te odies físicamente cada vez más. Nos estamos acostumbrando tanto a ver cuerpos esculturales en la tele, en revistas, en Internet y se está llegando a un punto en el mundo de la moda que hasta asusta. Se ha demostrado muchas veces que los seres humanos tenemos una gran tendencia a seguir al resto, de ahí el gran problema del que estamos hablando; queremos tener esos cuerpos que nos parecen tan bonitos y tan bien esculpidos sin tener en cuenta que el cuerpo más bonito es el nuestro natural; nos quejamos de la evolución de nuestro cuerpo según nuestra edad cuando es algo natural; anhelamos la eterna juventud, la tenemos tan metida en nuestra mente que nos acabamos obsesionando con las dietas para adelgazar y lo que vemos en la sociedad no nos ayuda nada. Todo esto no quiere decir que sea malo hacer dieta ni nada por el estilo, al contrario, si hacemos dieta que sea para mejorar nuestra salud o, al menos intentarlo, la llamada “dieta saludable”.

 

Así que, BASTA YA de tantos estereotipos, BASTA YA de odiar nuestro cuerpo, BASTA YA de hacer caso al resto, hagamos solo caso a quienes de verdad nos quieren y amemos más nuestro cuerpo TAL Y COMO ES. Que no nos avergüencen nuestros defectos, hagamos de ellos algo bonito, utilicémoslos a nuestro favor, saquémosle partido, dejemos actuar a la naturaleza, cuidémonos, que nos dé igual lo que digan de nosotras; quiénes realmente nos quieren lo hacen por nuestra personalidad y para ell@s el cuerpo es un complemento igual de bonito. A aquellas personas que no nos amen en conjunto tal cual somos “a darle puerta” y fuera de nuestras vidas. AMÉMONOS Y QUE NO NOS IMPORTE.

 

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Foto de portada: pinterest