La revolución televisiva de Stranger Things

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Por Nieve Cruda noviembre 3, 2017  más artículos

 

Como muchas de vosotras, me he hecho el maratón Stranger Things. La primera temporada me había dejado un regusto de querer más. Y con esta he disfrutado como una niña y sobrecogido como una adulta. Si no has visto la primera temporada y odias los spoilers, mejor deja de leer.

Stranger Thingsproducción enteramente de Netflix, ha supuesto una revolución televisiva para todas las generaciones. Las que son jovenzuelas ahora, las que vivimos nuestra fiebre salvaje en los ochenta o aquellos de más edad pero amantes de la ciencia ficción en su pura esencia.

Stranger Things conjuga a la perfección el cine para adolescentes de finales de los ochenta (Goonies, Jóvenes Ocultos, ET) con conceptos de la SCI FI puntera de la época (Encuentros en la tercera fase, The Blob,Alien, La invasión de los ultra cuerpos, La niebla) y algún que otro videojuego (Silent Hill). Si eres una freaky, te gustaban los arcades y has jugado a rol, ¡esta es tu serie!
Conspiraciones del gobierno que solapan la entrada a otro mundo interdimensional, habitado por bichos muy feos que funcionan con una inteligencia de colmena y a los que pocas cosas pueden hacer pupita.

La serie está creada y dirigida por los Hermanos Duffer, Jessica Mecklenburg, Justin Doble, Alison Tatlock y Jessie Nickson-Lopez.

El reparto también rescata a actores y actrices famosos de esas décadas. Wynona Ryder (Inocencia Interrumpida, Drácula, Alien Resurrection), Mathew Modine (La princesa prometida), junto a los actores noveles como Millie Bobby Brown, Gaten Matarazzo, Caleb McLaughlin, Natalia Dyer, Charlie Heaton, entre otros.

La historia nos muestra estereotipos muy acertados sobre la paternidad, por ejemplo, de los años ochenta, con dos modelos diferenciados: el padre ausente que no se entera de nada y el padre cinturón (la letra con sangre entra); madres divorciadas      (como icono del desastre familiar), pero que acaban solucionando todo y son más conscientes de lo que están viviendo sus hijos.

Y pandilla, a la antigua usanza, la que hemos visto en series de los años 60 como Our Gang o las que vivimos nosotras mismas, cuando bajábamos al barrio y nos tirábamos piedras con los chavales que vivían más abajo. Esos chicos con pelazo (nunca pienses que tienes pelazo, pues te verás en unos años y dirás qué horror), mucha laca y una grandísima banda sonora que a todas nos ha removido los interiores. Aquellas canciones que grabábamos de la radio en una cinta, que luego rebobinábamos con un boli. Las primeras botas jevys o el primer maquillaje gótico y, como decía el anuncio, tu primera colonia ¡chispas!

Los personajes infantiles femeninos eran las chicas que siempre quisimos ser, con poderes para partirle la cara a cualquier idiota que se metiese contigo en la escuela sin mover un dedo. Niñas que conducían vipers americanos y si te descuidabas te reventaban los genitales a golpe de bate de baseball con clavos. Sueños hechos realidad.

Esta nostalgia que tira de nosotras como un carro y nos hace añorar, aunque sepamos que cualquier tiempo pasado no fue mejor.

 

La segunda temporada de Stranger Things ha venido salpicada de polémica. La revista W había publicado una serie de fotografías donde su titular definía a la protagonista, Milley Bobby Brown, como una de las actrices más sexys del momento. Como no podía ser de otra manera, las redes sociales se revolucionaron. En respuesta a esto, el medio aclaró que todo el error se debía a una mala interpretación del titular, lo que los ingleses llaman lost in translation, y que el planteamiento que hacían ellos era que la televisión podía ser igual de sexy que el cine.

Sea de una manera o de otra, encontramos presente la sexualización absoluta de todo lo que hacemos, vivimos o consumimos, haciendo caer en estos estereotipos a niños y niñas que aún no han ni siquiera llegado a su madurez sexual.

 

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