Aún estamos a tiempo de florecer

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Por Q marzo 17, 2020  más artículos

 

 

Esta cita de Eduardo Galeano nos recuerda lo poderosas que podemos llegar a ser las personas, hasta el punto de que en nuestra mano está cambiarlo todo.

Estamos en un momento en el que se nos ha obligado a hacer un parón, a detenernos y, aprovechando la situación, a pensar en quién somos, a dónde hemos llegado y cómo (y, sobre todo, a costa de qué).

Vivimos en un tiempo en el que se nos ha enseñado a mirarnos únicamente nuestro ombligo, a luchar por nosotros mismos y a competir hasta con las plantas (pa flor bella, ya estoy yo). Pero, nos hemos dejado atrás lo más importante.

La vida.

La vida de los millones de personas de todos los lugares, razas y culturas que habitan la Tierra.

La vida de los animales que también conviven en ella y, en definitiva, la de todo el planeta. Sí, ese que nos estamos cargando entre todos y todas.

Esta pandemia es solo una muestra de lo podrido que está todo y de que hay que renovarse... o morir.

No hablo de una muerte literal, hablo de un hundimiento global, que es a lo que vamos a llegar.

Este momento de parón es también un desafío para el sistema, sí, para un capitalismo obligado también a parar y a desinflarse.

Según el filósofo Slavoj Zizek, el coronavirus ha destapado la realidad insostenible de otro virus que infecta a la sociedad: el capitalismo. Mientras que muchas personas mueren, la gran preocupación de los estadistas y empresarios es el golpe a la economía, la recesión o la falta de crecimiento del producto interior bruto.

Este colapso económico se debe a que la economía se basa principalmente en el consumo y persecución de valores impuestos desde una visión capitalista como la riqueza material.

Zizek sugiere que el coronavirus presenta también la oportunidad de tomar conciencia de los otros virus que se esparcen por la sociedad (se me ocurren machismo, xenofobia, homofobia, transfobia, egoísmo, pobreza...) y reinventar la misma; que esta pandemia es un síntoma de que no podemos seguir en el camino que hemos seguido hasta ahora y que se necesita ese cambio.

Ojalá que de este aislamiento surjan nuevos valores y se reafirme la importancia de la comunidad, la convivencia y la intimidad.

Aún estamos a tiempo de florecer.

 

 

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