Su excusa es culparnos del machismo

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Por Editorial octubre 30, 2017  más artículos
Colaboradora externa: María Juárez

 

Ante las violencias machistas hay un impulso, al parecer irrefrenable, a buscar una razón en el comportamiento de las mujeres que la sufren que sirva para justificar de alguna forma, en algún grado, la violencia que ejercen los hombres.

Pareciese como si encontrar esa razón calmase cierta desazón al presentar la violencia como controlable o evitable por parte de las mujeres; que estaremos a salvo de ella si hacemos lo que “tenemos que hacer”.

Tratar de responsabilizar a las mujeres también puede servir para poner un paño caliente a la realidad haciéndola parecer menos dramática de lo que es, ya que el escenario no sería entonces un problema grave con la masculinidad, sino un problema individual del que, además, participamos con cierto grado de responsabilidad las mujeres, por lo tanto, de nuevo controlable, evitable y menos generalizable.

  madame

Sin duda, en todo caso, detrás del acto de responsabilización de las mujeres en situación de violencia está la misoginia y el mismo patriarcado en una de sus múltiples formas pero, dando esto por hecho, me parecía interesante indagar en otras motivaciones que puedan estar detrás de la responsabilización de las mujeres de aquello que perpetran los hombres.

Y es que creo que si no fuese así, sobrevendría una especie de Tsunami, ya que las mujeres agotaríamos la esperanza (a la que le quede) o el mandato social de que podemos o debemos hacer algo para que ellos dejen de agredirnos y, quizá, pondríamos esa energía y ese tiempo en nosotras y en nuestras necesidades.

  madame

Además, a nivel social, sin el paño caliente de culpar a las mujeres de la violencia que ejercen los hombres contra ella, se haría evidente y tal vez insoportable, la desazón que nombrábamos al inicio. Detrás de esa desazón está el reconocimiento de que la dimensión del problema abarca la masculinidad entera, esa masculinidad hegemónica, esa “normal”, esa con la que te cruzas a diario cuando vas a por el pan o a la oficina, esa que te espera en casa viendo una peli, esa que acompañas al cole o llevas a un cumpleaños, esa que llamas “padre”, “hermano”, “hijo”, “amigo”, “compañero de trabajo”, “pareja”, “vecino”, etc. Y esa dimensión que reconoce que la masculinidad hegemónica que encarnan tantos, alberga la posibilidad (pequeña o grande) de reaccionar violentamente en algún momento contra alguna mujer, es un drama humano.

Sinceramente, creo que si estamos siendo capaces como sociedad de que no nos tiemblen las pestañas ni se nos indigeste la comida a pesar del drama de los feminicidios en la agenda diaria, no hay excusa por mucha desazón que cause, para no reconocer de una vez por todas que la única razón para explicar la violencia machista es el drama humano de la masculinidad hegemónica asesina.

 

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Foto de portada: madame