Las actrices denuncian el acoso machista en el cine español

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Por Editorial octubre 29, 2017  más artículos

 

Hace unos días vimos saltar el idílico panorama del mundo del cine hollywoodiense con las voces que tras años de silencio decidieron plantarle cara a la realidad para acabar con el acoso sexual. Es inconcebible el infierno por el que tienen que pasar en la industria del cine las mujeres para lograr un papel en alguna película si a cualquiera de los hombres al mando le da la gana aprovechando su puesto de poder para amenazar y chantajear a las actrices, contando con la complicidad del resto de hombres que callaban y en muchos casos, culpan a las propias compañeras por seguirles el juego o por permanecer en silencio. Cate Blanchett ha sido la última en pronunciarse en su discurso al recibir el premio a mejor estilismo dado por la revista InStyle reivindicando el empoderamiento femenino a la hora de vestir sin tener la obligación de atender a un patrón marcado por los hombres.

 

 

Parece que si la desdicha es lejana, es una pena pero ahí se queda... Ahora salta el escándalo en nuestro cine, en España, aquí, y por desgracia, no es una sorpresa: el machismo no entiende de fronteras, de puestos de trabajo, de productoras o escenarios, mientras haya un hombre sobre la tierra creyéndose superior a cualquier mujer o considerándola un objeto. Esa mentalidad retrógrada hacen de su compañera un objetivo. Varias actrices españolas han hablado en los últimos días sobre sus vivencias, entre ellas Aitana Sánchez Gijón, Carla Hidalgo, Ana Gracia, Maru Valdivielso o Luisa Martín entre otras. Historias acalladas por el tiempo y por la vergüenza social que suponía contarlo, unas más cruentas, otras con decisiones valientes pero todas ponen en entredicho la supuesta igualdad que ya disfrutamos. 

 "Me sentí culpable mucho tiempo. Pensé que tendría que haberme ido de allí en el primer minuto, cuando me enseñó el dormitorio. Y a la mierda la película. En ese momento de mi vida no tenía claros los límites. Ahora sí" M.Valdivielso

No hay lugar que escape al acoso machista, apuesto a que también en el cine británico, francés o italiano, por poner ejemplos, tienen en algun punto este fundido a negro de abusos a sus actrices. Lo bueno de todo esto es que en esta ocasión no es Hollywood con toda su parte buena y su parte mala quien está sembrando cantera, sino que las oprimidas han alzado su voz para que no se las vuelva a callar jamás. Mejor tarde que nunca, que salga todo a la luz y que paguen los culpables. A raíz de esto han surgido diversas campañas de las que ya hemos hablado en otros artículos como la de #Metoo o #YoTambien, las cuáles buscan esa sororidad entre mujeres que hayan podido vivir situaciones similares no solo las que se dedican al mundo del cine o de la televisión.

 

Es muy importante entender una idea sencilla que en ocasiones perdemos de vista: la mujer NO es la culpable, lo es el hombre que ejerce el abuso, la coacción, el daño y el dolor. Y es que ante la cantidad de actrices que estos días nos cuentan cómo lo vivieron se nos olvida señalar al verdugo, olvidamos que esa persona, que podría ser como tu vecino, tu primo, el de la charcutería o el del banco sigue campando a sus anchas, sin que nadie le recrimine por su actitud más allá de darle voz a ellas. No hay excusa o situación que lo libre de sus actos y que convierta en cómplice a todos aquellos quienes sabiendo de su comportamiento prefirieron tapar, callar y ocultar la verdad y a sus víctimas.

 “Solo os quiero decir, ¡vamos chicas! Rompedlo de par en par. Sois extraordinarias” C. Blanchett

Sea cual sea el ámbito laboral, la mujer es persona, no tiene por qué estar cosificada, no tiene que ser víctima de ningún acto violento, ni físico, ni psicológico para lograr realizar un trabajo. Este se obtiene gracias a la capacidad, el esfuerzo, la formación, el talento, la valía personal. Es inadmisible que un hombre sea valorado objetivamente para la obtención de cualquier trabajo y la mujer sea vejada para lograrlo o usada como moneda de cambio. Como ejemplo de esta última situación leíamos hace unos días los testimonios de productoras españolas a quienes se les ofrecía dinero a cambio de poner su nombre en trabajos para cubrir la cuota de mujeres. ¡Indignante! 

Ahora le toca a la industria del cine español ganarse el Goya el Feminismo, echar a los verdugos, hacer que paguen, estar al lado de las actrices dañadas, apoyarlas y construir un nuevo mundo artístico de igualdad, respeto y calidad. Ante esta situación una de las mujeres que más admiramos, Leticia Dolera, nos recuerda que si solo nos centramos en ser altavoz, la situación sigue sin quedar resuelta.

">26 de octubre de 2017

 

Colaborador: David Vegan

 

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Fuentes: ElMundo
               ElPaís
               HuffingtonPost
               Publico
Foto de portada: Yo Dona y Gtres