La educación analizada por alumnas y alumnos de Bachillerato

Por Q junio 13, 2017  más artículos

 

Lo que a continuación podréis leer es parte de un trabajo que mis alumnas y alumnos han realizado sobre la educación. Para documentarse, les pedí que retrocedieran unos años y conocieran la mirada de tres mujeres columnistas, Maruja TorresRosa Montero Almudena Grandes. Me ha entusiasmado leerl@s y ver que aún hay una esperanza en las/los jóvenes y que solo necesitamos unirnos con un mismo objetivo, EDUCAR, ENSEÑAR A AMAR y repudiar todo tipo de violencia o acoso... Si ya nos leéis, esto os resultará familiar, pues ya publicamos otros dos de los trabajos sobre violencia de género, bullying, feminismohomofobia y cánones de belleza. 

Con este trabajo, casi terminamos la serie, al menos por este curso, pero a este tema le tengo especial interés, pues me toca de cerca y me importa de verdad. Por eso, este trabajo que aquí os ofrezco es la confluencia de varios, de mis alumnas de Bachillerato, Lidia López y Marisa Peña, de reflexiones mías de las que muchas veces me reitero en mis clases y de partes de un magnífico Trabajo de Fin de Grado realizado por mi compa y amiga, Jessica Pacheco (Fem).

Ideas, cuestiones, pensamientos, reflexiones y críticas que confluyen en nuestro cerebro y que, como apuntan estas voces femeninas, hay que hilvanar, regenerar, construir y hacer crecer en la dirección correcta, la del progreso auténtico, la del progreso liberado de la política, del lastre que nos arrastra a todos como sociedad, de la mala práctica de politizar absolutamente todo, hasta aquello en lo que nos va la propia vida, nuestra esencia, nuestra base, la Educación.

En los años 60, España se situaba en el quinto puesto por detrás en una comparativa de 37 países, en lo que a las personas que terminaban la educación media se refería, posicionándose EEUU a la cabeza de todos, lo que no era de extrañar, pues su éxito económico se derivaba de haber sido el primero en mejorar la Educación. En los años 70, algunos países lo alcanzaron, como República Checa o Alemania. Nosotros también crecimos, aunque seguíamos en nuestro 32º puesto. En los años 80, continuó la expansión global y países como Escocia, Rusia, Eslovaquia y Corea ocuparon los primeros puestos de la clasificación. España también evolucionó, aunque muy lentamente, pasando al puesto 30º. En los 90, el mundo continuó creciendo. Corea, esta vez, a la cabeza. EEUU iba desgastándose y apareciendo en el puesto 13º. España seguía en el 30º.  

Ya en 2008, Rosa Montero hablaba de La otra crisis. En este artículo se refería a la Educación, no a la crisis del ladrillo o de la Bolsa, de la que se alimentaron durante años todas las ediciones de los periódicos. La otra crisis que, en realidad, es la que nos sigue afectando hoy en día y seguirá en un futuro, haciendo mella en las bases de nuestra cada día más endeble sociedad. Así comienza la periodista este artículo: “Con la congoja y el acoquine que nos produce la crisis estamos descuidando un asunto esencial: la educación.” Se refiere aquí a los docentes, que aparecen infravalorados y mal pagados. Estos profesores culpan de su situación a los padres, que los cuestionan, y a los continuos cambios legislativos. Aporta porcentajes muy altos como apoyo a su tesis, a la crítica directa a lo que supone el que los profesores españoles se encuentren entre los peores pagados de Europa y los cambios de leyes educativas “cada dos días (...) una estupidez monumental”, como ratifica la autora. Rosa Montero sigue ahondando en la culpa que se cierne sobre todos nosotros pues, como bien comenta en su artículo, “supongo que los docentes también tendrán alguna culpa. Y no solo ellos: alguna responsabilidad tendremos todos por no haber sabido transmitir el principio de la responsabilidad y del esfuerzo.”

En 2008, éramos el segundo país de la UE con más abandono escolar siendo, además, nuestra Universidad, la peor entre los 17 países más avanzados del mundo. Esta es la verdadera crisis que azota a la sociedad, pero nuestros políticos y nosotros mismos “vamos de arrogantes y de ricos (...) mientras la sociedad se hace cada día un poco menos competitiva y más borrica”, en palabras de Rosa Montero.  Almudena Grandes, en su artículo "Cultura" (octubre, 2008), también habla de la auténtica crisis, en la que “los profesores universitarios ya no están seguros de cobrar a fin de mes. (...) No hay dinero para las universidades, tampoco para los hospitales, y de las escuelas ya ni hablamos.”

Esta falta de recursos económicos en las bases de nuestra sociedad es lo que nos conduce a la verdadera crisis de un país, que conduce inexorablemente a la incultura general de la que habla la autora en su texto, una incultura que se expande a todo un país, que deja de ser un país de ciudadanos para pasar a convertirse en un país de audiencias, “y las audiencias se lo tragan todo”, en palabras de la autora. Hemos logrado “crear una sociedad de consumidores bobos, que se tragan sin masticar, con la boca abierta y vacía de criterios, las campañas de autobombo que llenan los telediarios." Estas palabras de Almudena Grandes se extrapolan fácilmente a la actualidad, se convierten en universales, como si el propio paso del tiempo se hubiera detenido o, peor aún, como si repitiéramos una y otra vez el tedioso día de la marmota, como Bill Murray en Atrapado en el tiempo.

Un tiempo que se vuelve cíclico, que se detiene, que involuciona, como podemos observar en los contenidos que nos encontramos en los programas de Bachillerato, al menos por el momento, como apunta la autora ante el posible miedo de que cualquier día nos quiten de estos al visionario Machado, contenidos, como decimos, en los que autores del Desastre del 98, como el citado Machado, Pío Baroja o Valle-Inclán nos acercaban la realidad de una España en crisis, que no parece estar muy alejada de lo que hoy en día nos encontramos. “España es una deformación grotesca de la civilización europea”, en palabras del ciego poeta Max Estrella, otro gran visionario que no se equivocaba ni un ápice en su dura crítica hacia la sociedad española, la que él describía como un auténtico esperpento. Y, en esa deformación, parece que nos encontramos en la actualidad, en esa España de charanga y pandereta, que tan bien satirizaba Machado en su poema El mañana efímero.

En 2009, midieron 74 sistemas educativos, lo que equivale al 87% de la economía mundial y, en esta ocasión, sería Finlandia la que se posicionaría en los primeros puestos de Europa. Canadá, en Norteamérica. Shanghai, Corea y Singapur, en Asia. Hay diferencias muy marcadas en la formación de estos países y de aquellos con un desempeño realmente mediocre.

Los resultados de 2012, tampoco son demasiado alentadores, como apuntaba Almudena Grandes en su artículo "Educación", (diciembre, 2012), aunque el señor Rajoy intentara barrer para otro lado y aportar datos efímeros de futuros prometedores que se quedan en eso, en futuros que jamás parecen ni asomarse a la realidad que nos invade. Así dice la periodista en estas palabras: “Me pregunto si estará tomando algún complejo vitamínico”, refiriéndose a Wert y su postura igualmente positiva ante el desastre de España, “y si será el mismo que ha permitido a Rajoy declarar que 2012 ha sido un buen año para España en el ámbito de la UE. Creo que muchos ciudadanos, que no recuerdan un año peor, pagarían con gusto un euro por esa receta.”

La autora va más allá, intentando llegar al lector mediante las emociones, la empatía, el hecho de lo que los habitantes de este país sufren a diario. Intenta así que el ministro de Educación y el señor presidente del Gobierno empaticen con todos ellos, con todos esos niños, como apunta la autora, “que viven en un país que se desmorona. Que ven a diario cómo sus hermanos mayores, con un doctorado, dos másteres y tres idiomas, se pegan por un trabajo en un bar de copas. Cómo sus padres, después de trabajar toda su vida, se quedan en la calle con 20 días por año y la perspectiva de un desahucio inminente. Cómo sus abuelos tienen que tirar de todos ellos con una pensión que cada vez vale menos. Y cómo ese dinero que dicen que no había, aflora por doquier, en escándalos de corrupción que infiltran a toda la sociedad, desde la Casa del Rey hasta la Pantoja, mientras siguen escuchando que su familia ha vivido por encima de sus posibilidades.”

Rosa Montero, en su artículo "Zoquetes" (diciembre, 2004), hace referencia a la debacle en la que estamos sumidos todos y de los que todos somos en parte culpables “proponiendo a la juventud modelos de triunfadores salidos del basurero moral y mental de los reality shows televisivos y potenciando toda esa bazofia oficialmente." Así apunta al final del texto la autora que conseguiremos nuestro propósito, “que nuestros hijos sean de verdad más zoquetes que nosotros, con lo que eso consuela los sinsabores de la edad madura." Solo nos queda pensar, como consuelo, que todos, decimos bien claro, todos, somos culpables de este desastre mundial, en general, y español, en particular. Y continúa Montero, “El problema de los niños españoles es España, un país injusto, un país inculto, donde los ricos no pagan los impuestos que asfixian a los trabajadores y nadie tiene nunca la culpa de nada.”

Una reflexión necesaria en todos, que se sigue repitiendo en muchos de los artículos de estas mujeres, pues es difícil escapar de ella viviéndola cada día en un país y en un mundo donde la injusticia se acomoda plácidamente entre nuestra realidad cotidiana. Como vemos en sus líneas extraídas del artículo de Maruja Torres"La rueda" (enero, 2013): “No, el futuro nunca ha sido fácil. No lo fue para quienes queríamos huir de este país, aprovechando cualquier oportunidad, para ponernos a salvo de la mediocridad y de la servidumbre, ni lo es para quienes ahora, pertrechados con conocimientos y estudios como yo jamás he tenido, se ven expulsados de la tierra que les hizo las mejores promesas.” Faltas de oportunidades, mejores estudios, mejor preparación en nuestras universidades, mayor número de licenciados, pero menos oportunidades, las que arrastran a los jóvenes a huir, a buscar su lugar fuera de lo que fue su mundo hasta ahora, una fuga de cerebros que también cala hondo en nuestra sociedad, como si de un mal sueño se tratase: “Me invento un sueño al revés (...) nos encontraremos con una sonrisa en forma de luna en el semblante de este país, en lugar de ese emoticón lloroso que ahora padecemos.”

Ahora bien, conforme a lo que nos transmiten los artículos de estas dos autoras y sabiendo que año tras año, España se queda en los últimos puestos del informe PISA, podemos cuestionarnos las siguientes preguntas: ¿Tenemos un sistema educativo que no funciona? ¿Por qué? ¿Qué es realmente lo que falla, el sistema o los docentes? ¿Por qué los expertos no llegan a un conceso eficaz para que los resultados sean otros?

Rosa Montero nos responde a estas preguntas de una forma concisa añadiendo una opinión personal acerca del sistema actual con la siguiente oración: "Es verdad que los profesores españoles están entre los peores pagados de Europa y que cambiar las leyes educativas cada dos días es una estupidez monumental".

Con respecto a esta reflexión, podemos añadir que los docentes son la clave para que un sistema educativo vaya bien. Los profesores de la enseñanza obligatoria están desmotivados porque apenas mejoran su sueldo conforme avanza su carrera profesional y no son recompensados si hacen las cosas bien. El Gobierno no ha hecho nada todavía en relación a los profesores, a pesar de lo importante que es su labor. Solo ha dicho que va a endurecer las condiciones de acceso a la carrera docente y les ha concedido el rango de autoridad pública. Los jóvenes, maestros, familias y sociedad son víctimas de un sistema educativo mal diseñado, obsoleto, variable, ideologizado y absurdo que es responsable posiblemente de la incapacidad de España de afrontar la crisis y que tiene unos resultados vergonzosos acompañados de unas tasas de fracaso escolar y de paro juvenil altísimas.

Entregas a tu hijo, un pequeño brillante y curioso al sistema y tienes muchas posibilidades de que, pasados los años, te lo devuelvan sin futuro y posiblemente sin un título. Escolarizar en un mal sistema no es una elección, no es una decisión libre.

Tras haber analizado la opinión de Rosa Montero, podemos decir que nos resume la difícil situación del país en el siguiente párrafo: "No, el futuro nunca ha sido fácil. No lo fue para quienes queríamos huir de este país, aprovechando cualquier oportunidad, para ponernos a salvo de la mediocridad y de la servidumbre, ni lo es para quienes ahora, pertrechados con conocimientos y estudios como yo jamás he tenido, se ven expulsados de la tierra que les hizo las mejores promesas".

Podemos consolidar esta idea con la información de que la juventud española está entre las más pesimistas de Europa sobre su futuro laboral, pues piensa que vivirá peor que sus padres y más de la mitad planea mudarse a otros países en busca de trabajo. Tres de cada cuatro considera que hay mejores oportunidades laborales en el extranjero.

Si los propios responsables de este problema no se conciencian o preocupan por este mal que sacude nuestro país y que afecta notablemente a la prosperidad, ya que se ha convertido en una espiral de la que no conseguimos salir, no lograremos que la sociedad mejore, si no rompemos esta cadena que a los políticos no les interesa romper. Si los jóvenes que están preparados profesionalmente tienen que optar por irse a otros países, no conseguiremos que la sociedad española se desarrolle y esto dará lugar a un estancamiento del desarrollo del país con respecto a otros países que están por encima de nosotros. Esto, también dará lugar a otros muchos problemas sociales ya que la base de todo es la Educación.

Por todo ello, el gobierno haría bien en dejar de preocuparse por sacar adelante una reforma educativa orientada a mejorar el rendimiento para competir fuera, pues fuera ya somos competitivos. Ahora lo que necesitamos son reformas que aseguren que todos estos jóvenes (y los no ya tan jóvenes) sean también competitivos dentro y tengan la oportunidad de seguir formándose tanto profesional como laboralmente. Solo así seremos capaces de cesar la sangría que supone para el país la marcha de esta otra minoría silenciosa que crece día a día, y por la que muchos seguiremos saliendo a la calle para que los jóvenes no huyan de la realidad española.

Como escribe Grandes en su artículo de 2013, "Entre tinieblas", “lo que pasa en España es más grave de lo que parece. No se trata de un escándalo de corrupción, ni de dos, ni de tres, ya no. Estamos ante el fin de una época, el desmoronamiento de un Estado, una crisis tan honda que desborda todas las cifras”. La autora nos deja una lección a todos los lectores, incitando a que “la regeneración debe ser literal, completa, porque los parches se corrompen más deprisa que los silencios. Y ya que no podemos legar a nuestros hijos una España próspera, dejémosles al menos en herencia un país que haya dejado de apestar."

Con la cruda realidad por bandera que acerca la visión drástica de estas tres mujeres, vemos aquí, en sus palabras plagadas de rabia, que lo que la autora pretende incitar en el lector no es más que una reflexión profunda sobre la necesaria regeneración completa del sistema, un cambio drástico que debe comenzar por hacer limpieza “a fondo” en nuestros ayuntamientos, concejalías y ministerios, un cambio por gobernantes que se conviertan en ejemplos de esa enseñanza de la que hablamos, de esa Educación progresista y evolucionada que pretendemos llegar a alcanzar. Y, principalmente, como apunta Maruja Torres en su artículo de 2009, "Seres humanos", “necesitamos otro tipo de personas, de cualquier sexo. Personas con valores distintos, cuyo sentido de la responsabilidad en el mando sea más importante que su tendencia a someterse a la falocracia del poder -en el sentido de mira qué grande que lo tengo, qué grande que soy, qué rico me he hecho-, hasta ahora tan en boga. Hombres y mujeres con principios. Que no contemplen el capital que se les ha dado para administrar, o el territorio político para el que deben trabajar, como un simple medio de autopromoción y de rapiña.”

Si esta regeneración de la que hablan nuestras voces femeninas se llevara a cabo finalmente, sin dobleces ni intereses ocultos en sonrisas afables, podríamos paliar de una vez por todas el problema del que nos encargamos en este análisis, convertir la Educación en el centro del debate público, de manera que las autoridades respondan al verdadero lastre social que llevamos arrastrando desde tiempos como los que relataban nuestros autores preferidos del 98 ante su gran Desastre social. Pareciera que la pérdida de nuestras tres afanadas islas aún nos deje resquicios de un pasado desconcertante y de un mañana incierto y efímero.

“Intentemos sacar siquiera un poco a este país de la barbarie”, comenta Rosa Montero en su artículo "Civismo" (febrero, 2012). Aquí también nos deja una cita muy esclarecedora de Calderón de la Barca: “por pobre y mísero que estés, si vuelves el rostro siempre podrás descubrir a alguien en peores condiciones que recoge tus sobras. Por desgracia estos versos describen literalmente nuestra sociedad del desperdicio.” Una sociedad abocada al fracaso en todos los ámbitos, empezando por lo más fundamental, el fracaso escolar.

  

  • CONCLUSIONES Y RELACIÓN CON LA ACTUALIDAD

Con todo esto, habiendo analizado las diferentes visiones en relación al sistema educativo, las tres autoras llegan a la misma conclusión, es decir, el sistema educativo no funciona correctamente y los responsables de esto son los cargos superiores del país que no ofrecen soluciones para el bienestar de los ciudadanos, sino para ellos mismos.

La educación es un pilar fundamental de cualquier civilización, al mismo nivel que la salud. Después de la restauración de la democracia, se han implantado, hasta el día de hoy, 7 leyes educativas con la finalidad de mejorar la calidad de esta. Desde 1970 se han ido instaurando hasta 12 leyes orgánicas de educación aunque en las estadísticas se plasma que no hay mejoras destacables.

La historia del reglamento educativo ha sido retocada en multitud de ocasiones. El sistema educativo español se encuentra entre uno de los más mal posicionados de la Unión Europea.

España está en la cola de Europa en comparación con otros países (alto porcentaje de abandono escolar, pocos alumnos brillantes…). Los resultados de nuestro país son pésimos. La relación entre la diversidad de recursos y el rendimiento de los estudiantes no está equilibrada y ahora menos a causa de los recortes por la crisis económica.

Muchos expertos destacan que la importancia de una buena inversión en la educación se debe basar en dónde invertir y no solo el hecho de invertir.

Conocer y reconocer los puntos débiles del sistema educativo y reforzarlos para la mejora es esencial. Se han aplicado una docena de leyes en los últimos 40 años y se ha visto alguna subida y bajada, pero nada notable. Los resultados son igual de decepcionantes.

El número de alumnos por clase se ha elevado (en contraste con otros países de la UE), el de profesores ha disminuido, las infraestructuras son escasas… Llegados a este punto, muchos se cuestionan realmente la capacidad de formalizar leyes educativas de los políticos.

Es evidente que no se sabe aplicar las variables necesarias para mejorar el sistema.

Para solucionar este problema, podríamos realizar un incremento disciplinario, implantar en los currículos materias relevantes y eliminar las innecesarias, cambiar las metodologías de enseñanza con tal de motivar a los alumnos, ofrecer infraestructuras y herramientas, tanto al profesorado como al estudiante. Dotar al profesorado de una mejor formación, saber desarrollar y explotar la creatividad y el ingenio de los estudiantes y mejorar las condiciones laborales del profesorado. 

La última ley es la más polémica desde la instauración de la democracia. Tanto profesorado, asociaciones, sindicatos, padres, estudiantes… están en contra de la LOMCE, pues consideran esta ley como un ataque plagado de una ideología clasista, desigual e injusta.

Se deben desarrollar estrategias para evitar el fracaso escolar y ofrecer una educación pública y de calidad como bien se está exigiendo alrededor de España. Se deben diseñar rutas, pautas y caminos de mejora académica. La necesidad de un debate y una coordinación profunda son esenciales para un buen funcionamiento del sistema educativo español. Invertir en educación es invertir en el futuro personal y profesional de la sociedad. La educación es un valor y un derecho del ser humano.

 

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Foto de portada: we heart it