Brujas y feminismo

 7368
Por Nieve Cruda octubre 29, 2017  más artículos

 

¡BRUJAS FEMINISTAS, MÁS QUE BRUJAS!

Tan solo la etimología de la palabra nos llevaría a un sinfín de posibles orígenes. La palabra en su sentido más cercano fue Bruxa. Algunas corrientes dicen que proviene del Sánscrito o el Griego. La teoría plausible sería que el vocablo viene de las palabras protoceltas Brixtá, Brixto, Brixtu (Hechizo o magia) o del vasco Jorguina actual Sorgiña. Sea como sea, Brujas, Bruixas, Bruxes, Broushes en Gascón (francés), Sorginak si les preguntásemos a las de aquella época quién era Satán se encogerían de hombros porque ni siquiera lo sabrían.

Las mujeres han sido desde el principio de los tiempos las portadoras de la tradición oral. Observadoras de la naturaleza, sabían qué hierbas y qué remedios debían usar o no para mitigar diversas dolencias. Como traedoras de vida, las mujeres se reunían en sus tiempos de período y de alumbramiento. La llegada del sangrado era motivo de celebración y no una maldición ligada a la culpa y la sexualidad libre.

Existía una jerarquía en los clanes de sabiduría, una posición chamánica de mujer medicina o mujer que habla con los espíritus. Desde las tradiciones precristianas europeas hasta las costumbres nativas americanas. Esta posición siempre ha ido ligada con comadronas y parteras. Las que ayudan a dar la luz.

La mayoría de las sociedades precristianas europeas seguían sus tradiciones y creencias totalmente matriarcales. La madre tierra, la diosa que trae la tormenta y el círculo imparable vital. El momento del nacimiento se interpretaba como un proceso de muerte  y transmutación a la vida terrenal. Y como no, todo el clan, tribu o población se reunía a celebrar en sus rituales los cambios de estación, los ciclos lunares, los movimientos planetarios... Las mujeres de aquella época no habían estudiado astronomía, ni geología, pero sabían cuando la tierra iba a temblar o el cielo "caer" por cada movimiento animal, cada hoja de árbol caída o cada cambio en el rumor de las aguas.

 

EL AKELARRE

Estas reuniones solían celebrarse para rendir culto a las entidades y númenes espirituales, ligadas siempre a los ciclos de la naturaleza. Akelarre es una palabra vasca que significa tierra del macho cabrío. En la antigua religión vasca el macho cabrío es Akerbeltz. Este diablo es el guardián del conocimiento y la ciencia y al igual que algunos diablos de la cultura sumeria (el diablo Pazuzu) se les daba ofrendas para que ayudase en los partos. Hemos de contextualizar, en las religiones precristianas los diablos no tenían todos una identidad negativa, eran capaces de hacer cosas terribles pero también de hacer cosas benignas. En el Akelarre se invocaba además a otras entidades, cada una servía para una causa diferente, como en muchos rituales que perviven hoy en día en tribus de todo el mundo. La Mujer oso, chamana o curandera entraba en trance con la ayuda de ungüentos y bebedizos de plantas alucinógenas, hongos  y raíces (mandrágora, belladona, estramonio). Cuando la mujer daba paso y permiso, el resto de l@s asistentes se ungían en las axilas y las ingles para poder así ser partícipes del trance y la celebración. Se saltaban hogueras, se pedía por el ganado, las cosechas y la salud de toda la comunidad y también se hacían práctias sexuales libres que no conllevaban ningún tipo de compromiso posterior.

 

El cristianismo entró con el Sacro Imperio Romano. Las diferencias con los primeros cristianos eran tan grandes que incluso estos fueron perseguidos y eliminados del mapa. La iglesia de Roma comenzó a actuar como una gran corporación depredadora, ávida de poder y por supuesto siendo una entidad patriarcal que no toleraba nada bien que las mujeres fueran dueñas de sus propios cuerpos y de sus propias existencias. Ahí estaba el quid de la cuestión, no bastaba con manejar países, había que manejar mentes y almas, achacando cualquier perjuicio social a las acciones de entidades malignas entre las cuales se encontraban las mujeres que no comulgaban con su sometimiento. Mujeres libres que eran amadas por sus capacidades en sus poblaciones y a veces temidas por los poderes mágicos que se les atribuían. Los hombres poderosos son los que empiezan a acusar a estas mujeres de brujería, sabían que eran poseedoras de gran conocimiento y esta sabiduría fue la que las convirtió en sus enemigas número uno.

El nombre Caza de Brujas para referirse a persecuciones indiscriminadas viene de aquel tiempo, en el cual cualquier vecino celoso, ávaro, envidioso o ignorante podía denunciar a cualquier mujer por brujería. Pruebas tan absurdas como que se cortase la leche de las vacas o muertes naturales de infantes. Muchas de ellas fueron condenadas simplemente por decir lo que pensaban, otras por negarse a realizar los abortos de embarazos engendrados por señores feudales. España fue un país donde se produjo una gran matanza de mujeres brujas sobre todo de la zona norte. El período más cruel de caza de brujas se sitúa en la segunda mitad del siglo XVI  hasta 1660. Este tiempo se corresponde con lo que se llamó la «pequeña era glacial»: un cambio climático que trajo malas cosechas y escasez de alimentos y al que le sigue la mortal oleada de peste. De todo esto se culpó a las herejes, las brujas,  las que pensaron diferente y no se plegaron al orden establecido. Si se nos culpaba del pecado original, ¿cómo no se nos iba a culpar del resto de los males?

Desde Lilith, la primera mujer de la religión hebrea (el Cristianismo y el Islam son religiones de raíz hebraica), Eva, Salomé y tantas desobedientes, rebeldes, contestonas, insumisas y objetoras de conciencia. Las mujeres hemos sido para los hombres una especie de entidad salvaje que les seducía y atraía pero que luego había que domar, someter y callar, anulando así todo intento de empoderamiento o crecimiento colectivo.

Aunque se cree que la última bruja fue ajusticiada en Europa en 1793 (una mujer polaca), Juan Josefa Goñi vecina de la comarca de Malerreka (Navarra) es ejecutada junto a su prole y sus cuerpos lanzados a la sima de Legarrea (Navarra). El atroz crimen fue llevado a cabo por culpa de las habladurías del cura que la acusó de inadaptada, de tener las mismas creencias que su madre (antigua religión vasca) y haberlas transmitido a sus hijas. Josefa y su familia habían sido desahuciadas y vivían prácticamente en la miseria, alejadas del pueblo por la filiación política de su marido carbonero que había sido desterrado.

 

El colectivo W.I.T.C.H.

Este colectivo nace en Estados Unidos en el transcurso de 1968 a 1969, el movimiento aglutina a varios grupos feministas de ideología socialista. Sus siglas se interpretan como Women Inspired to Tell their Collective History y otras variaciones más. El colectivo nació cuando el grupo NYRW (Mujeres radicales de Nueva York) se disgrega en base a desacuerdos con líneas de actuación. Líneas más políticas que por acciones personales y cercanas a la nueva izquierda y a las feministas radicales de nueva izquierda apoyando el movimiento autónomo de mujeres.

El colectivo W.I.T.C.H. comenzó a hacer acciones en la calle, teatros de guerrilla y protesta, denuncias políticas y económicas contra empresas o agencias gubernamentales. Esto las llevo a vestirse de brujas y a hacer maldiciones a modo de cantos. En 1968 en Halloween el colectivo W.I.T.C.H. llevó a cabo una acción en una sucursal del Chase Manhattan Bank, esto afecto a Wall Street e hizo que el índice Dow Jones bajase. W.I.T.C.H. siguió haciendo acciones uniéndose a diversas protestas sociales de otros colectivos como por ejemplo el apoyo a los Ocho de Chicago. Sus actividades persistieron hasta 1970 en la que muchas de sus integrantes se desligaron abrazando un feminismo más radical que se opuso firmemente a la izquierda masculina.

Hoy en día siguen quedando brujas, mujeres que rinden cultos proto celtas, Wiccans, Euskaldunes, chamanas, portadoras de fuego y conocimiento. Y las feministas, brujas conscientes de nuestro poder colectivo, mujeres que bailamos juntas en el círculo del fuego eterno, cuidadoras, guerreras, protectoras las unas de las otras, cazadoras de libertades y constructoras de futuro.

 

Antes de irte, recuerda... ¡Si ayudarnos a crecer quieres, compartir este post debes!

 

Fuentes:
National Geographic
Mitologika de Aritza Bergara
Inquisición, Brujeria y Criptojudaísmo de Julio Caro Baroja
Foto de portada: portada pinterest