Ponerse las gafas violetas con Barbi Japuta

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Por Q octubre 25, 2017  más artículos

 

Hace unos días os traíamos la entrevista a Barbijaputa, lo que supuso un gran orgullo para nosotras. Para intentar preguntarle algo lo más novedoso posible (es imposible con una mujer que escribe tanto sobre todo), acudimos a sus trabajos, sus escritos y sus libros. Y menuda maravilla encontramos en el camino...  

 

 

Tengo que confesar que aún no le he metido mano a su primer libroLa chica miedosa que fingía ser valiente muy mal (2016) pero que, gracias a la gran crítica del grande Dr. Critic (valga la redundancia porque la ocasión la merece), me he hecho una idea de la fabulosa aventura que me queda por descubrir:

  • "`La expresión sentido común describe las creencias o proposiciones que benefician a la mayoría de una sociedad´, con esta definición se podría resumir el trabajo de Barbijaputa como periodista, porque luchar por el feminismo hoy en día, es una cuestión de sentido común que todos tendríamos que defender. Puntualizaré que el feminismo no beneficia a la mayoría de la sociedad, beneficia a toda la sociedad", nos cuenta Dr.Critic.
  • "En sus artículos, Barbi señala los problemas, dónde nacen, cómo combatirlos y cuál es nuestra responsabilidad en los mismos, que a grandes rasgos, es lo que yo entiendo que debería ser el periodismo, en esta época de titular polémico fácil y nula reflexión."
  • "Mi imagen mental de Barbijaputa es una suerte de “La libertad guiando al pueblo” pero protagonizada por Lola Vendetta cortando cabezas catana en mano, pero posiblemente, Barbijaputa sea una chica miedosa que finge ser valiente muy mal, mientras escribe bastante bien."
  • "Es un libro adolescente y no lo digo como algo peyorativo, todo lo contrario, es un excelente libro adolescente, es un libro que deberían leer todos los adolescentes. Es un libro que debería leerse obligatoriamente en todos los institutos. Visto desde esta óptica, como primer contacto con el feminismo funciona."

 

Y no te quepa la menor duda, Dr. Critic que lo leeré y si apoyo tus palabras, que estoy segura de que así será, invitaré a tod@s mis alumn@s a devorarlo.

Pero hoy vengo a hablaros de lo que conozco de primera mano, del libro que me ventilé en menos de tres horas dedicándole toda mi atención y extrayendo todo lo que me ha parecido "imperdible", que en el caso de Barbi, es como casi copiar el libro al completo. Pues, lo que me he encontrado en las páginas de Machismo: ocho pasos para quitártelo de encima sí que puedo confirmar que es digno de ser leído en los institutos y por, absolutamente, todo el mundo.

Se trata de una guía feminista muy muy cercana, que te enseña todos los entresijos que tiene el machismo para perpetuarse en la sociedad y, cómo, paso a paso, nos vamos deconstruyendo con sus palabras repletas de contundente realidad y acabamos abrazando al feminismo más puro y auténtico, ese que cuando lo vislumbras, no puedes volver a ver a tu alrededor si no es con tus increíbles y recién estrenadas gafas violetas

Lo mejor de esta guía es el destinatario principal, los hombres. A nosotras también nos incluye, por supuesto, sabiendo que el camino será más fácil por ser mujeres. Os hablo, a continuación, lo más resumido que me sea posible, del contenido, dividido en 8 fases, que podréis encontrar entre sus páginas y que se convierten en toda una guía feminista de primera categoría para tod@s: 

 

  • FASE 1: SORPRESA. ¡¿Yo, machista?!

Cada fase se compone de un número de pequeños capítulos que tratan un tema en cuestión relacionado con el feminismo. En esta primera fase, Barbi nos habla de que "ser machista es la norma". Y desde esta premisa ineludible, comienza su recorrido por las primeras páginas que nos abren un mundo mucho más obvio de lo que pensamos.

Nos habla de la visión de la mujer como posesión del hombre, del piropo como "la representación perfecta, aunque a pequeña escala, de lo que supone vivir en un mundo patriarcal: el hombre se ve con el derecho de evaluar a una mujer por su físico. Se cosifica y se sexualiza a la mujer diariamente, con todo lo que ello conlleva: se las sigue percibiendo como “algo” que existe para el consumo y disfrute del hombre, el cual posee la potestad para interrumpirla en lo que esté haciendo (paseando, trabajando, hablando…) y emitir un juicio que nadie le ha pedido."

Se para a analizar por qué se le da el nombre de "Feminismo" a este movimiento de lucha dirigido principalmente a la opresión de la mujer y no deja de lado el famoso insulto que ya tod@s conocemos de "feminazis", del que también nos cuenta su origen. Y consigue que se te pongan los pelos de punta cuando va explicando a lo largo del libro las tres olas del feminismo, desde sus inicios en el siglo XIX

 

"Muchas feministas (yo misma) nos hemos apropiado del famoso “feminazi” por lo que al machirulado ya no le sirve para intentar ofendernos. Ahora, una nueva palabra sacada del sombrero de otro hombre en 2005, “hembrismo”, está en boca de repente de un montón de gente en 2016."

 

  • FASE 2. NEGACIÓN. "No puedo ser machista, a quien más quiero es a mi madre"

Como bien dice Barbi, "el machismo nada tiene que ver con la capacidad de sentir amor, sino con la certeza de sentirse superior". Y así nos abre otra puerta a un nuevo debate, la poca visibilidad que se le da al feminismo tanto en los mass media, como en colegios e institutos. 

Hace hincapié en que la violencia no solo es física, sino que también existe (y de forma totalmente normalizada) la violencia psicológica, la violencia institucional perpetuada por un Estado misógino, la violencia económica y, debajo de todo, en la misma base del iceberg, nos encontramos con la violencia simbólica, una violencia normalizada socialmente y presente "en los comportamientos y costumbres de cada sociedad", por lo que es muy difícil de detectar "porque han sido aprendidos y asimilados como lo correcto, lo sean o no. Naturalizamos y asimilamos las relaciones de poder, y lo peor es que son las personas sometidas quienes se mantienen en ellas sin cuestionarlas (...) Hay muchos ejemplos de violencia simbólica que el patriarcado ejerce sobre los cuerpos de las mujeres, por ejemplo, los trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia."

 

"Muchas mujeres se someten a operaciones estéticas para parecer más jóvenes, para ser más proporcionadas según estos cánones, para “corregirse” lo que esos mensajes le repiten que son `imperfecciones´. Como si una imperfección la invalidara como persona, solo porque es mujer."

 

  • FASE 3. IRA. "Insistes en lo de machista, ¡me juzgas sin conocerme!"

Barbi nos da aquí más que un puñado de pruebas de que vivimos en una sociedad misógina y machista, y acaba con el falso mito de que los maltratadores, violadores y feminicidas son "locos" o "enfermos", también con pruebas, a lo que concluye diciendo que el Feminismo no se cansa de repetir que “no son locos, son hijos sanos del patriarcado”.

 

"La misoginia es una construcción social, al igual que la homofobia o el racismo. El trabajo del feminismo es sacar a relucir todas esas y muchas otras enseñanzas normalizadas y mirar la realidad con perspectiva de género."

  

  • FASE 4. RESISTENCIA. "Pero... no puedo ser machista, tengo una hija y la educo en igualdad"

Aquí Barbi se centra en un tema fundamental, la educación machista que perpetúa el patriarcado y el heteropatriarcado. Los separa para hacer la distinción entre el primero, que "da poder al hombre en detrimento de la mujer", y el segundo, que "otorga la supremacía a la heterosexualidad sobre cualquier orientación sexual" y así se refiere a todos los módulos de opresión que existen dentro de una sociedad, basados en "la etnia, la religión, la nacionalidad, la orientación sexual, la clase, la discapacidad o la especie." 

Hace un impecable análisis sobre los diferentes roles de género con los que se siguen educando a niños (violentos, agresivos) y niñas (discretas, sumisas y educadas) presentes en el cine, los juguetes, la publicidad, que han consumido millones de mujeres, creciéndose y formándose en el mito del amor romántico y los cánones de belleza heteropatriarcales.

 

"Con una educación feminista, podemos amortiguar el impacto de la educación patriarcal que recibirá por parte de la sociedad, pero no podremos asegurarle ni que no adquiera actitudes machistas ni que no sufra el daño del patriarcado."

  

  • FASE 5. NEGOCIACIÓN. "Vale, si todos somos machistas, tú también, ¿no?"

Una de las muchas sentencias imperdibles que encontrarás en este libro es la siguiente en este capítulo: "De la misma forma que los hombres han aprendido a ser machistas, a las mujeres se nos ha enseñado a ser colaboracionistas del machismo”.

Ella nos explica muy bien nuestra implicación en el machismo. No podemos ser machistas como ellos, pues no sentimos esa superioridad sobre el resto de mujeres, pero sí "crecemos bajo la premisa de que ellos están capacitados para cosas que nosotras no, que son superiores en muchos aspectos, que son más libres de expresarse y de fallar que nosotras, etc. Y al aceptar eso como verdad irrefutable, estamos colaborando con el sistema patriarcal."

Nos habla de muchas formas de perpetuar el patriarcado por parte de las mujeres, cómo desde pequeñas ya nos preocupamos por encajar en los roles de género que se nos asignan, y de ahí derivamos a todos los complejos por no cumplir con lo establecido, la cirugía estética, los trucos de belleza, los sujetadores push-up o reductores si te pasas de la talla establecida, tacones imposibles, etc.

 

"Debes estar perfecta porque, de no estarlo, tienes menos opciones para lo que de verdad importa: enamorar a un hombre."

 

Y es algo con lo que nos bombardea la sociedad, los medios y la publicidad, así como también entre nosotras. Así no es de extrañar escuchar hasta la saciedad el discurso de que son las mujeres las más machistas porque ellas son las que educan. Al final, la culpa de todo la tenemos nosotras.

"Somos las destroza-hogares, somos las “locas”, somos las que alejamos a nuestros novios de sus amigos, somos las malas de Disney, somos las desalmadas que ponemos denuncias falsas..., porque por muy malo que pueda ser un hombre, nunca llegará al nivel del maldad de una mujer mala. Al igual que es mucho peor ser mala madre que ser mal padre. Y nosotras acabamos creyéndolo también. Y así seguimos colaborando con el machismo: cuando criticamos con más fiereza a una mujer, cuando un error nos parece inaceptable si es de una mujer, pero lo justificamos si viene de un hombre, cuando no somos conscientes de que ese trato diferenciado también lo acabamos sufriendo nosotras mismas muchas veces a lo largo de nuestras vidas."

Este capítulo no tiene desperdicio. Te cuenta absolutamente todo por si a esta altura del libro, te quedaba alguna duda. Te hace ver lo que ya sabemos las que nos hemos puesto las gafas moradas, que se espera de nosotras tanto que si no cumplimos con las expectativas, la decepción siempre es mayor que con un hombre. Y nos habla de Feminismo y de las tres olas del feminismo.

 

"La alienación a la que estamos sometidas desde pequeñas es muy difícil de eliminar. Por eso es vital para nosotras adquirir conciencia feminista, y adquirirla cuanto antes."

 

Y es ahora cuando Barbijaputa nos pide a todas que seamos feministas, que tengamos muy presente una palabra que no puede ir sin la otra, la Sororidad. 

 

"En el momento que la solidaridad de género y la sororidad sean la norma, el patriarcado tiene los días contados. Y con él, todo lo demás, el iceberg de violencias contra la mujer se desintegraría. Pero nada de esto es posible sin feminismo: es el único movimiento que promueve y lucha por la liberación y la igualdad para las mujeres."

 

Este capítulo da para mucho, y Barbi no se deja nada de nada en el tintero. Por ello, nos habla de algo que preocupa a muchas personas, principalmente, hombres, todos aquellos que quieren formar parte del movimiento feminista, pero que no pueden ejercerlo como ellos pretenden. Barbi nos habla del papel de ellos dentro del feminismo, movimiento que debe ser liderado por las mujeres, y no por ellos.  

 

"Nadie mejor que nosotras sabe qué es sentir la opresión de ser mujer, un hombre nunca puede -ni debe querer- liderar o estar en primera fila en la lucha feminista, al igual que yo, como blanca, nunca intentaría liderar la lucha por la liberación de la comunidad negra o la pelea por la igualdad del colectivo LGBTI, ya que además de blanca, soy heterosexual."

 

Y después de darle un buen repaso al Capitalismo, totalmente incompatible con el feminismo, acaba en el gran dilema de la prostitución, mediante la pregunta "¿Abolición o regulación?". Nos habla de ambas posturas, pero ella termina posicionándose a modo de pregunta retórica: "¿Es libre una persona de Bangladés de decidir el precio que pone a sus productos ante un comprador del primer mundo teniendo en cuenta las necesidades del primero y las metas del segundo? ¿Es libre una mujer de decidir sobre su cuerpo cuando prostituirlo es la única forma de cubrir sus necesidades básicas? Obviamente no."

 

 

  • FASE 6. DEPRESIÓN. "Yo no quiero ser machista, si hasta creía que odiaba el machismo"

 

"¿Cómo fomentas el machismo? Aprovechándote de esa representación y no cuestionarlo. (...) Si no eres consciente de nuestra nula representación, nunca cederás ni lugares que te están predeterminados por ser hombre para que seamos nosotras quienes hablemos, estemos, decidamos. Y no estoy diciendo que nuestra lucha dependa de que vosotros nos dejéis, sino de que será más fácil que alcancemos nuestros objetivos con empatía en el bando que nos pone la zancadilla. Porque tu género es escuchado, respetado, aplaudido y vitoreado en espacios donde rara vez hay igualdad de géneros, y si tenemos aliados feministas donde nunca hay mujeres, nos estarás dando un respiro dentro de un mundo que nos asfixia, porque el mundo, no te queda duda, es un lugar hecho para vosotros que ahoga nuestra voz y a nosotras mismas."

Pasando por el terreno laboral, la industria del porno, la cosificación, la hipersexualización en todos los ámbitos de la mujer, la violencia y los malos tratos, el acoso callejero, las violaciones y demás vejaciones hacia nosotras, Barbi no se deja nada en el tintero.

 

"Deberíamos preguntarnos qué sabemos sobre el porno. O más importante, qué sabemos de la sociedad que lo consume y lo produce. Sabemos que el porno es una industria multimillonaria, producida y consumida principalmente por hombres heterosexuales. Sabemos que millones de adolescentes son educados por Internet antes que por sus padres en cuanto a sexualidad se refiere. Y lo que aprenden es básicamente lo que está representado: escenas misóginas donde el hombre siempre tiene poder sobre la mujer, donde la mujer es un mero objeto que está ahí para que el hombre llegue al orgasmo. Una vez que el hombre se corre, se acabó la escena."

 

Al tema de la pornografía le dedica una buena parte y una buenísima reflexión que deberéis leer al completo para llegar a verlo tan claro como lo vemos después de leer a Barbi. Nos habla de la esperanza de un posible cambio dentro de la industria pornográfica, hacia un porno feminista, que consiga no herir la sensibilidad de muchas personas y que ya existe aunque a muy pequeña escala.

 

"Pero claro, para que el feminismo entrara en tromba en el porno, ese porno debería generar dinero, y a día de hoy, lo único que genera el feminismo son comentarios violentos y agresivos en los artículos feministas, luego es la pescadilla que se muerde la cola."

 

 

  • PASO 7. ACEPTACIÓN. "Siempre creí que el feminismo era lo contrario al machismo, y ahora resulta que es la solución"

Un capítulo cortito para dejarnos reposar todo lo asumido anteriormente. Nos habla del término de misoginia de la RAE, lo que le lleva a una crítica a la Institución por no querer actualizarse y crear nuevas expresiones que sirvan para referirse a términos en inglés cuyo uso hoy en día es muy cotidiano, pero que el español aún no recoge.

"Hay tres términos que son el triángulo de la acritud machirula por excelencia: maspreading, mansplaing y manterrupting"

 

  • PASO 8. NUEVA ETAPA VITAL. "Y, ¿cuál es mi papel dentro del feminismo?"

 

Y ya en el último capítulo que cierra este gran libro, nos encontramos otra vez con la explicación del papel que deben tener los hombres dentro del feminismo como aliados. 

Kelly Temple, activista feminista del Reino Unido, lo resumió perfectamente: “Los hombres que quieren ser feministas no necesitan que se les dé un espacio en el feminismo. Necesitan coger el espacio que tienen en la sociedad y hacerlo feminista.”

 

"Todos esos siglos de invisibilización, ninguneo y condescendencia hacen que ahora los que no queréis seguir aumentando la rueda (y ya te incluyo porque soy así de optimista) nos escuchéis y consultéis para poneros al día sobre qué hemos estado necesitando y reclamando todo este tiempo, generación tras generación."

 

“`Ponerse las gafas violetas´ es una expresión que acuñó Gemma Lienas en su libro El diario violeta de Carlota. En él, Lienas usa la metáfora de las gafas violetas para referirse a cómo cambia tu mirada una vez te has sumergido en el feminismo. Porque una vez que te pones las gafas violetas, empiezas “a ver el machismo por todas partes”. Y, sí, claro, si lo vemos es porque lo hay."

Para Barbi, sería como reencontrarnos con nuestras gafas violetas, pues cuando nacemos, llegamos al mundo sin prejuicios, los cuales se van forjando a lo largo de nuestra vida. "No nacemos racistas, machistas o clasistas, nos hacemos."

 

Si ya contamos con nuestras preciosas gafas moradas porque ahora sí vemos ese machismo en todas partes, y si, además, eres hombre, tendrás que tener en cuenta algo de lo que no te podrás desprender. Es aquí cuando Barbi os recuerda a todos vosotros vuestros privilegios inamovibles dentro de una sociedad patriarcal: "No tener miedo cada noche cuando vas solo del metro a casa por si un extraño se propasa contigo, por si te violan en el portal. Privilegios como cobrar más por ser hombre, como que nadie espere de ti que seas un padrazo sino que, si te da por serlo, se convierta en motivo de halago. Privilegios como que si ganas unos kilos lo llamarán “curva de la felicidad”, privilegios como poder envejecer y convertirte en un “maduro sexi”, como poder lucir tus canas como sinónimo de experiencia y madurez, sin tener que esconderlas hasta sus raíces por miedo a convertirte en alguien invisible en la sociedad. Privilegios como que tu pareja no abuse de ti físicamente, ni te acabe matando."

 

"Ponerse las gafas violetas siendo hombre supone que acabes tomándote como algo personal la sexualización de la mujer, la cosificación de sus cuerpos, la misoginia imperante y hasta los ataques al feminismo."

 

 

El último gran mensaje de Barbi os lo dejo para cuando tengáis el libro en vuestras manos. La sonrisa os la sacará en este punto más que asegurada, pero también durante todo el recorrido. Ameno, directo, claro, vibrante, genial, cercano y vivo. Así es Machismo: ocho pasos para quitártelo de encima.

¡Buen viaje y no dejes de saborear el camino hacia el Feminismo!   

 
 
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Fuentes: criticasconreplica.com
               ivoox.com
               barbijaputa.com